La campaña por mi cuenta (2): Vuelve Zapatero. Qué suerte la nuestra.

Zapaglesias

Salió más bien parecido a “El resplandor” que a Mr Bean. No era mi intención.

Andábase Zapatero casi desaparecido, hasta el punto de que los tertulianos afines ya osaban hacer chanza de quienes veían en el ex presidente la causa de todo mal. Ahora, tras confirmar en la fe socialdemócrata a Pablo Iglesias, éste dice buscar y apreciar el consejo zapateriano. ¡Qué tío, Iglesias, nuestro Godzilla florentino! Esto es como aquello de querer quedarse con el  ministerio de interior y los espías. Pero ¿le saldrá bien la operación esta vez?

Vamos a ver, el auténtico destroyer del PSOE ha sido Zapatero. Mientra sobreviva un solo ciudadano que haya conocido su etapa de gobierno, los socialistas no levantarán cabeza. El pobre de Sánchez nada tiene que ver con ésto. Por otra parte, Zapatero estuvo a punto de hincar de hinojos a España durante la crisis.

De todo esto sigo yo que, sobarle el lomo a Zapatero,  podría salirle a Iglesias por la culata, pues espantaría a los ciudadanos que depositan en Podemos sus esperanzas. Por otra parte, si lo que persigue en verdad Podemos es la implosión del Estado constitucional de 1978, pues entonces el concurso del ex presidente podría constituir el papirotazo que le falta a este para venirse abajo.

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La campaña por mi cuenta: El peor enemigo de Godzilla

Hasta ahora no he querido hacer comentarios sobre Podemos, de verdad. Podemos es como Godzilla, que se nutre de la radioactividad de las bombas atómicas que le tiran para destruirlo. La pasta de potencias extranjeras, los salarios principescos de los electos podemitas y sus enchufes se convierten en críticas mendaces que refuerzan su credibilidad.

A mí que hasta me caen simpáticos los de Podemos, con esa forma de descararse en política, me parece que cometen un grave error aliándose con IU. Es como si  Godzilla se aliase con King Ghidorah, el dragón de las tres cabezas, al que nunca consiguió derrotar. Rascando un poco en IU, se llega al estalinismo con cierta facilidad. Es verdaderamente la vieja política, la que gana siempre al final.

Me temo que el juego de tronos de Pablo Iglesias acabará con una puñalada trapera de sus aliados, tal vez en la confiada celebración de un triunfo ante su gente.

god111

Por un voto igual para los españoles del exterior

convenciónEn la 5ª reunión del Consejo de españoles residentes en el exterior, que se celebró en dentro de la reciente convención del Partido Popular, presenté la ponencia sobre la reforma del voto exterior que sigue. En dicha reunión se acordó reclamar la supresión del voto rogado, así como la adopción de medidas para facilitar el voto exterior. Por otra parte, el Consejo de españoles residentes en el exterior debatirá la creación de circunscripciones exteriores en cuanto las circunstancias políticas lo permitan.

La reforma de Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG)

En 2011, ante los diversos abusos constatados en la tramitación del voto por correo CERA (censo electoral de residentes ausentes), se decide la reforma de la LOREG. A consecuencia de dicha reforma los españoles el exterior ya no podremos votar en las elecciones locales y, para hacerlo en las otras tendremos que pedirlo, se introduce el voto rogado. La participación electoral en el exterior desciende espectacularmente.

Así, en las legislativas de 2011 votará ¡menos del 5% del CERA!, frente al 32% que lo hizo en las de 2009. Salvando las diferencias de estos procesos, en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 se confirma la tendencia. Votará menos del 2% del CERA en comparación con el 14% por ciento que lo hizo en 2009. Aunque la idea inicial era frenar el fraude y aumentar la seguridad jurídica de los procesos electorales en el exterior, lo cierto es que la reforma ha asestado un golpe gravísimo a la participación política de los españoles que vivimos en el extranjero.

El sufragio y la igualdad, derechos fundamentales

Recordemos lo elemental: nuestra Constitución reconoce a todos los españoles el derecho de participar en la vida pública, directamente o a través de representantes; la constitución reconoce pues a todos los españoles el derecho de elegir o de ser elegido, como también garantiza el principio de igualdad entre los españoles.

Sin  embargo, la reforma de la LOREG ha creado una situación en la que dos millones de españoles, tal vez ya la tercera demarcación electoral después de Madrid y Barcelona, ven en la práctica su derechos restringidos. La reforma nos convierte en cierto modo en ciudadanos de segunda clase frente a los otros españoles, los de dentro, que conservan la integralidad de sus derechos.

La propia Unión Europa ha advertido que las limitaciones al voto de los ciudadanos europeos residentes en Estados miembros distintos del suyo es una restricción del derecho fundamental a la libre circulación de personas reconocido en los tratados de la UE.

El cambio ha llegado también a la emigración

Las limitaciones del voto exterior son todavía más incomprensibles si las analizamos a la vista de la gran transformación que están sufriendo España y el mundo, y que también ha cambiado el paradigma de la emigración en España. La gente ya no se va fuera de España para toda una vida. En 2015 un avión tarda ocho horas en llegar de Santo Domingo a Madrid, lo mismo que un tren TER de Pamplona a Madrid en 1970. Los españoles del exterior reciben información sobre España en los mismos canales de televisión, periódicos digitales, redes sociales que los de dentro.

Por otra parte, muchos de los nuevos emigrantes son gente en cuya educación España ha invertido mucho dinero y a quienes no les puede ofrecer un trabajo digno. Si, por el hecho de abandonar España, nuestro científico o profesional joven ya no puede votar en su pueblo, o su derecho de voto es de peor calidad que el de quienes se quedan; si por irse, se convierte en un ciudadano de segunda, ¿qué motivación tendrá para regresar y devolver con creces lo que recibió de España?

Circunscripciones del exterior: el PP es también el partido de los derechos

Las limitaciones del voto exterior carecen pues de justificación, y suponen una merma de los derechos de dos millones de españoles y un perjuicio para los intereses de España. Por otra parte, en el exterior ya no nos conformamos con instituciones de la emigración poco representativas y sin competencias, que son el reflejo del paternalismo de antaño.

El tacticismo político tampoco debe prevalecer sobre los derechos de los españoles del exterior. Partidos como Podemos han hecho bandera de la emigración de los jóvenes españoles. «El PP nos echa» dicen, «condena al exilio a la mejor generación de jóvenes de la historia».

La respuesta del PP debe ser la devolución de los derechos a los emigrantes españoles: lancemos el proyecto de la creación de circunscripciones exteriores, en las cuales se elijan diputados de la emigración surgidos de entre sus filas, que conozcan sus problemas y sean capaz de defender sus intereses, en suma de representarlos apropiadamente.

Soy consciente de que ello conlleva modificaciones importantes de la legislación en vigor, incluso de la constitución, y que tal vez no sea esta la coyuntura política ideal para afrontarlas. Pero no dejemos el proyecto para el final de los tiempos y comprometámonos a trabajar por el. Recuérdese que en Francia el presidente Sarkozy cumplió su promesa de circunscripciones exteriores en menos de dos años.

Lo que debemos hacer ahora

Entretanto podemos remediar el desastre actual derogando el voto rogado e instrumentando una serie de medidas para mejorar y facilitar el voto exterior, en primer lugar promoviendo el voto electrónico: en el país del DNI electrónico de tercera generación esto no debe de ser difícil de poner en práctica. En segundo lugar, permitiendo el voto en urna en consulados o locales apropiados. De este modo las posibilidades de fraude en el voto por correo se reducirían enormemente y la participación aumentaría incluso por encima de los niveles anteriores al voto rogado. La fidelidad de los datos del CERA podría obtenerse con una actualización periódica, aprovechando la realización de algún trámite consular.

Muchas gracias.

Una narrativa para Europa; un relato para la democracia española

españa europaDurante cerca de 40 años la democracia española se ha construido sobre las ideas de la transición de un régimen autoritario a otro democrático, así como de la equiparación política y económica con Europa. Tal ha sido el «relato» con que los españoles hemos justificado mayoritariamente el sistema de la Constitución de 1978, hasta que empezó este a cuartearse por la corrupción, la esclerosis de los partidos políticos y la crisis. Otro discurso agotado es, precisamente, el de la Unión Europea. En este caso, la «narrativa» fundacional (utilizo el anglicismo para variar) propugnaba el fin de las guerras en el continente y el bienestar de sus pueblos. Las recientes elecciones europeas han supuesto el punto de inflexión de este «relato» y también de la «narrativa» de Europa.

Mientras que, a ambos lados de la muga, políticos y comentaristas ofrecen imaginativas soluciones a la crisis de España y de su modelo, desde la «reforma profunda» a la «profunda reforma», impresiona el nuevo discurso de la extrema izquierda en España. Se trata de un relato simplista y demagógico, pero fácil de contar: «La Transición ha sido un enjuague de la casta dominante para perpetuarse, por lo que España no puede considerarse una democracia, como demuestra la crisis, que ha de pagar el pueblo pese a haberse engendrado fundamentalmente por la corrupción de dicha casta». En la intimidad, claro, todo el mundo utiliza ya el término «casta» para referirse al problema de la partitocracia.

En el caso de la Unión Europea, para frenar el desinterés de los ciudadanos por la construcción europea, la Comisión requirió a intelectuales y políticos que reflexionasen sobre una nueva «narrativa» europea. Ha sido esta una iniciativa funcionarial clásica, top-down, de la élites para abajo, que ha pasado completamente desapercibida.

Más atención merece la batalla que el Parlamento Europeo libra desde hace años contra las Estados miembros, que se jactan de ser los únicos depositarios de la legitimidad democrática, para implantar un democracia parlamentaria de ámbito europeo. Las competencias ganadas en el Tratado de Lisboa y el nombramiento de Juncker, el cabeza de lista del partido vencedor en las elecciones, como presidente de la Comisión, son  signos de que un cierto federalismo europeo vuelve al orden del día. Esto lo ha visto muy bien David Cameron, cuya oposición al nombramiento de Juncker no es ni mucho menos incoherente con la postura tradicional británica.

La aspiración de una democracia de ámbito europeo tiene potencial para alumbrar una nueva narrativa de Europa, que entusiasme a los ciudadanos y de respuesta a los populismos rampantes. En cualquier caso, serán los ciudadanos quienes impongan la nueva narrativa europea y no una élite a sueldo.

¿Y en España? El Gobierno del PP ha afrontado con acierto y coraje la crisis económica, imponiendo medidas duras que, pese a todo, muchos ciudadanos han comprendido. Sin embargo, sufre un desgaste electoral enorme, que se suele achacar erróneamente a fallos de comunicación. No se trata solo de errores de comunicación. Falta precisamente un relato que explique a los ciudadanos que su sacrificio tendrá como premio una renovación del sistema político, que lo haga respirable y lo convierta en un mecanismo de generar oportunidades. Solo con una reforma sincera del sistema político habrá futuro para la democracia que echó andar en el 78.  A falta de ella, solo el populismo y la nada.