Cinco razones por las que los separatistas catalanes nunca serán bienvenidos en la UE

12038317_1041135772598396_2948606580114059939_nEl pasado 15 de septiembre, tuve el honor de intervenir en el acto de Societat Civil Catalana Europa «Separatism vs European integration», que tuvo lugar en la Fundación Konrad Adenauer de Bruselas, junto con el antiguo presidente del PE, Josep Borrell, y el eurodiputado Javier Nart.

Los separatistas no acaban de aceptar el rechazo que su proyecto suscita en Europa ni el riesgo de que Cataluña quede en la lista de candidatos a la adhesión junto a Serbia y Turquía. En la conferencia, yo esgrimí cinco razones por las que los separatistas catalanes nunca serán bienvenidos en la UE:

  • La UE es una construcción de Derecho: en una organización cuyas instituciones tienen sede en la rue de la Loi, la calle de la Ley, los separatistas proponen la ley de la calle. No hay contradicción entre ley y democracia. La ley tiene más legitimidad, valga la redundancia, que las manifestaciones masivas y los desfiles nocturnos con antorchas.
  • La UE tiende a la integración de sus miembros, esta…«se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.» La UE pretende superar los nacionalismos que dividieron  Europa y la condujeron  a la guerra.
  • Los tratados de la UE consagran la integridad territorial de los Estados Miembros. La violación de este principio ha tenido funestas consecuencias para Europa en el pasado. La desintegración de España acarrearía un proceso de fisión en toda Europa, que podría irradiar a Francia, el Reino Unido, Italia, Bélgica, etc. Lo cual explica también porqué casi todos estos países, y otros, han blindado su unidad (sin que nadie les tache de antidemócratas) en los respectivos ordenamientos. Cabe asimismo mencionar las teorías expansionistas del nacionalismo catalán: ¡buena manera de hacerse amigos en Europa!
  • La solidaridad, el principio de acción de la UE, gracias a la cual existen los Fondos de Cohesión, la política agrícola o las líneas de crédito del Banco Central Europeo, se basa en un principio sencillo: quien más tiene más da. ¿Europa ens roba? Piénsenlo así, como los alemanes, a quienes les duele tanto el bolsillo como a los nacionalistas catalanes: si conseguimos que se desarrollen las regiones más atrasadas, creamos nuevos mercados para nuestros productos. El separatismo no solo es egoísta, además carece de racionalidad económica.
  • Los nacionalismos excluyentes, basados en tesis de superioridad sobre los otros y de imposición cultural, son un fenómeno del pasado que la construcción europea aborrece.

Vean pues los promotores del separatismo si su proyecto pasa el test de estos cinco criterios. De lo contrario, olvídense de la UE para la próxima generación.

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Y …Cataluña salvará a España

SCCLa prensa del nacionalismo catalanista, sector tremebundo, alertaba recientemente sobre la creación en Bruselas de una «importante estructura» de Societat Civil Catalana (SCC), financiada por las cloacas del Estado o similar. En efecto, me consta que SCC, el movimiento cívico contrario a la independencia de Cataluña, va a sumarse a los múltiples think tanks y organizaciones que desean amplificar su mensaje desde Bruselas. En cuanto a la original referencia a las cloacas, compruebo con desánimo que el manual de denigración del Estado español, después de 40 años, va necesitando una manita de pintura.

Por otra parte, me consta que quienes impulsan SCC Europa son en realidad un grupo de catalanes y personas de distinta procedencia española y europea,  que se reúnen en cafés después del trabajo, quitándole horas a la familia y al ocio, y pagan sus cervezas a escote. Por lo que se ve, las cloacas del Estado también andan tiesas.

En  esas reuniones he oído testimonio hermosos de una  Cataluña en la que no hace mucho todavía catalanes, andaluces, valencianos, extremeños trabajaba a una por la prosperidad de todos; de una tierra liberal y elegante, abierta a todo aquél  que estuviese dispuesto a trabajar duro. He oído también testimonios desgarradores, de soledad y abandono ante los desmanes de una tropa fandanga de políticos embaucadores, tuertos, lanzadores de chanclas e historiadores chiflados, dispuestos a ganar su particular paraíso al asalto.

Me parece muy oportuna la comparecencia de SCC en Europa. Debe darse a conocer la naturaleza xenófoba y populista del nacionalismo catalanista. La presión a que se  somete a los ciudadanos que no son nacionalistas a través de imposiciones lingüísticas. El desvío de recursos públicos para financiar una ridícula agenda internacional, cuando el gobierno regional vive a la griega, de las ayudas que recibe del Estado. El clima de irracionalidad dionisíaca al que los políticos nacionalistas están entregando a la sociedad catalana. Europa debe saber que en Cataluña quienes se presentan como víctimas de un Estado fascista sobre el que todavía se proyecta la sombra de Franco son, en realidad, los verdugos.

Frente a la retórica tremendista del nacionalismo, SCC aterriza en Europa con un mensaje nítido de unión entre los europeos, solidaridad y primacía del la ley y el derecho. Viene a recoger el Premio Ciudadano Europeo 2014, otorgado por el Parlamento Europeo. Y a irritar al sector tremebundo del nacionalismo catalanista.