La UE no quiere límites al voto de los emigrantes

Una delegación de diputados gallegos de todos los colores presentará una propuesta del Parlamento de Galicia en el Congreso, el martes 11 de marzo, qué difícil aniversario, para la mejora del sistema de «voto rogado». En virtud del «voto rogado», cada vez que hay elecciones, los españoles del exterior, a diferencia de los demás españoles, tenemos que confirmar nuestro deseo de votar solicitando que se nos envíe la documentación electoral.

El voto rogado ha causado un importante descenso en la participación electoral de los que vivimos en la Cuarta Provincia, no solo en detrimento del principio de igualdad entre españoles, sino de la propia defensa de los intereses de quienes vivimos fuera: por ejemplo, el legislador podría aprobar leyes que afecten a nuestras pensiones o el pago de los impuestos sin que tengamos voz suficiente en las Cortes.

Varios argumentos se utilizan para justificar la limitación de los derechos electorales. De algunos se trató en «¿Si no pagas, no votas?» Sin embargo, tal limitación se impone simplemente por el hecho de vivir fuera. La UE no quiere límites al voto de los emigrantes, porque vulneran los derechos de libre circulación y residencia al introducir una discriminación frente a quienes viven en los países de origen y acogida, que sí gozan de plenos derechos electorales. La UE no quiere tampoco límites al voto de los emigrantes porque restringen la Ciudadanía Europea, que confiere derechos que se añaden a los  nacionales. La Ciudadanía Europea no puede, por tanto, resultar en menos derechos que la nacional si, por ejemplo, al ejercerla residiendo en un país de la UE te limitan el derecho de voto.

La Comisión Europea argumenta que, hoy en día, con los medios de comunicación, la tele, internet, etc., resulta impresentable sostener que quien vive fuera deja de tener interés por su país. La contradicción es total en el caso de las elecciones europeas, en las que, siendo la circunscripción de ámbito nacional, lo que está en juego es un espacio naturalmente habitado por los emigrantes

La Comisión reconoce que regular el derecho de voto es competencia nacional, pero recuerda que el derecho nacional debe ajustarse al de la UE. A partir de sus conclusiones, yo transmito las propuestas siguientes a los bravos diputados gallegos, a ver si conseguimos mejorar un poco el voto exterior:

  • Que el requisito para demostrar un interés constante en la vida política de tu país, el voto rogado en nuestro caso, se aplique con proporcionalidad, de modo que renovando la inscripción en el CERA para las elecciones generales no sea necesario rogar el voto en las europeas y las locales y regionales siguientes.
  • Que la solicitud de inscripción en el CERA o su renovación o, en cualquier caso, el voto rogado, puedan efectuarse por vía electrónica.

Por cierto, si estas mejoras se llevasen a la práctica por influencia de la UE, todos los españoles del exterior se beneficiarían, incluso si no viven en Europa, por la simple aplicación del principio de igualdad entre los españoles. ¡Razón de más para votar en las europeas!

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