Constitución, elecciones europeas y españoles en el exterior

Sigue vigente lo que decía en 2013. Dos pequeños cambios: las elecciones europeas son en 2019 y los españoles en el exterior ya somos más de dos millones.

Un millón de españoles

Yo tenía 20 años cuando se aprobó la Constitución de 1978. Entonces, nunca dudé de que habría un acuerdo para los nuevos tiempos. Como estudiante bisoño de Historia, había llegado a la conclusión de que las naciones alcanzan el éxito cuando tienen la determinación de conseguirlo. Los españoles de entonces la tenían. El premio era sumarse a las naciones más prósperas y avanzadas, obtener su reconocimiento. Solo hacía falta extraer las enseñanzas del pasado y apostar por la concordia. Dejar de lado los maximalismos. Ceder. Contrariamente a lo que afirman los malos poetas, la Historia de España no es una historia triste, porque los españoles son capaces de alterar su curso cuando es necesario. Es lo que sucedió en 1978.

La Constitución de 1978 tuvo que sufrir desde sus comienzos enormes dificultades. El nuevo sistema político español surgió entre las sucesivas crisis del petróleo y los golpes brutales…

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24 de octubre de 1964, un día de nombres propios

Joaquín Calvo Fernández habría cumplido 90 años el próximo 27 de octubre. En su recuerdo, que no nos ha abandonado a ninguno de los suyos.

Un millón de españoles

O Captain my Captain! our fearful trip is done

En Montélimar, cerca de Aviñón, se registraron aquel día vientos de 166 km/h. En la región de Midi-Pyrénées, una repentina tormenta de nieve bloqueará a los conductores durante 10 horas. Es 24 de octubre de 1964, año de La Niña, también el día en que se inauguran las olimpiadas de Tokio.

Hacia el oeste, sobre las ocho de la mañana, cerca de la muga que separa Francia de España, en la cota 1400 del puerto de Larrau, tras 8 kilómetros de marcha superando desniveles de hasta el 16%, la compañía de escaladores-esquiadores de la División Navarra nº 62 sufre el embate terrible de una tormenta de nieve. Los vientos sobrepasan 100 km/h, la temperatura cae hasta 20º bajo cero. No se puede ver, no se puede respirar, apenas se puede andar. Cuatro soldados encontrarán allí la muerte.

La tormenta perfecta se viene formando desde ayer…

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Elogio de la ineficacia

Reconozco que pude ser uno de los pocos alumnos españoles que suspendió en junio la Formación Manual del antiguo bachillerato. Pese a ello, y como medida contra el estrés, todos los veranos me reservo una mañana o una tarde, no más, para resolver algún problema de naturaleza mecánica, generalmente relacionado con mi bicicleta: ajustar unos frenos, cambiar un pedal o arreglar un pinchazo.

Adviértase que esta última acción es asaz compleja, pues comprende diversas tareas: desde la extracción de las cubiertas hasta los temidos ajustes de frenos y marchas. Viene a cuento la digresión, porque en este ámbito de los pinchazos sin duda sobresalgo, ya sea en la identificación del agujero malicioso por inmersión de la cámara afectada, ya sea en su subsanación echando mano de los correspondientes lija, pegamento, parche y final flambeado del conjunto. Así aprendí a arreglar pinchazos en la década de los sesenta de siglo pasado y así lo sigo haciendo, desdeñoso de los adelantos de la técnica.

Este año tocaba cambiar las pilas al ordenador de a bordo, o cuentakilómetros, si se quiere, operación no exenta igualmente de complicaciones ya desde la propia compra de las pilas (¿soy el único que las elige aleatoriamente en el híper?) Procedí así: para la apertura de los compartimentos donde se alojan las pilas, escogí inicialmente una moneda de 50 céntimos: era demasiado gruesa y estropeaba el plástico de la muesca de apertura. Tuve una inspiración: ¡tal vez la propia pila bastaría! Claro, para poder utilizarla con este fin era preciso abrir el embalaje con protección contra bebés (¡y adultos!). Me dirigí a la cocina donde conseguí unas tijeras de pescado y volví con ellas al banco del jardín en que efectúo las reparaciones. Conseguí con alguna dificultad abrir el embalaje, pero las pilas no entraban tampoco en la ranura.

No me importó. Calmamente, me dirigí a la alacena y rebusqué en la caja de herramientas hasta dar con un destornillador. Regresé demorándome al tiempo que trataba de estimar si la cabeza del destornillador sería apropiada para la muesca de apertura. No lo fue. Los daños sufridos por el plástico de la ranura me hicieron temer lo peor. Así que me dirigí de nuevo, parsimoniosamente, a la cocina para buscar en sus cajones alguna herramienta que diera respuesta a este contratiempo. Y la encontré: un cuchillo de postre.

El cuchillo de postre cumplió a la perfección su misión de abrir los compartimentos de las pilas sin mayor daño de las ranuras. Posteriormente, procedí a la reprogramación del cuentakilómetros, pero ahorraré al lector (¿Alfredo?) los detalles.

Se preguntará el lector (¿Alfredo?) por qué me inflijo este castigo todos los años, habida cuenta de mi falta de destreza. Pues bien, me relaja. Me relaja la consecución de una meta mecánica sin parar mientes en plazos o una perfecta ejecución, ideando estrategias imperfectas. Es además una reivindicación. Que no volverá a producirse por fortuna hasta el verano que viene. ¡Y la bicicleta anda!

Quinta da Ferreira

 

 

Diez razones para votar a Soraya

sorayaEl próximo sábado 21 de julio tendrá lugar una acto de la mayor transcendencia no sólo para el PP, sino para toda España: la elección final de su presidente. Dicha trascendencia justifica pues este intento de persuadir a los que aun dudan, sin poner en tela de juicio naturalmente el respeto que los contendientes merecen.

Vaya por delante que votaré por Soraya por estas diez razones, que invito a considerar al lector:

 

  1. Soraya es joven. Tiene prácticamente la misma edad que @sanchezcastejon y se sitúa generacionalmente mucho más cerca de Macron que de líderes como Putin, Trump o Merkel.
  2. Tiene una profesión. No depende de la política para vivir. Esto le proporciona libertad y desapego de sus intereses, permitiéndole distinguir con más claridad entre lo que es bueno para ella y lo que es bueno para el PP o para España.
  3. Tiene ideología. Soraya representa el conservadurismo moderado de la gran familia europea del PPE. No se radicalizará para cubrir el espacio de formaciones populistas de derecha ni dará la vuelta a los argumentos de los separatistas.
  4. Por esta razón, Soraya es la mejor garantía de que prevalezca el espíritu constitucional de consenso y moderación. La Constitución dispone de medios sobrados para defender el orden constitucional sin recurrir a medidas extraordinarias, como la ilegalización de partidos.
  5. A mi juicio, está menos vinculada al aparato del partido, lo que le dejará las manos menos atadas para emprender la necesaria reforma de sus estructuras.
  6. Tiene experiencia. Ciertamente, todos cometemos errores, pero sobre ellos se construye la experiencia para que no vuelvan a repetirse.
  7. Tiene visión de Estado, como demuestra su reacción en la reciente crisis de la euroorden: no cayó en la trampa de pedir la salida del Espacio Schengen. ¡Demasiados intereses en juego para las empresas y ciudadanos españoles!
  8. Tiene prestigio internacional. Merkel quedó impresionada con ella en una visita a la República Federal.
  9. Es una parlamentaria de mucho nivel, capaz de desarbolar la demagogia con que se producen la izquierda y los populistas en el Congreso y ante los medios de comunicación.
  10. Será la primera mujer presidente del Gobierno de España.

Y de regalo, once, lo será mandando a @sanchezcastejon a su casa. Para navidades.

Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones (REMIX)

mi maquiavelo¿Por qué no volver a la gran coalición? Así se repartiría la responsabilidad de gestionar los graves problemas que nos acucian: el separatismo catalanista, el terrorismo yihadista, el populismo, las consecuencias del BREXIT sobre la construcción europea, tal vez el fin del orden de la 2ª Guerra Mundial si gana Trump las presidenciales en EE.UU., los efectos de la crisis. Dos  o tres años de gobierno de corresponsabilidad, con el apoyo del 80% de los españoles. Dos o tres años para reformar la Constitución y capear el temporal. ¿Estamos o no a la altura de las circunstancias?

Origen: Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones

La campaña por mi cuenta (5): The youth of Britain is the hope of the EU, querido Alberto

BREXIT

I lost my train to Brussels today. I cannot Brexit.

Acabo de llegar de un Londres devastado y en lágrimas por el resultado del referéndum de permanencia en la UE. Comienza la era del populismo del siglo XXI. Y como no podía ser menos, el populismo rojeras español se sintoniza con Farage y Boris Johnson, con Marine y el petimetre de Holanda.

Alberto Garzón sale ahora con lo de «la Europa de los mercaderes», que yo no oía desde tiempos de Emilio Romero y la «Europa contra el pueblo». Alberto escamotea a sus admiradores los años de paz, la política de cohesión y solidaridad con las regiones pobres de la UE, los avances sociales introducidos por la legislación europea (que irritan tanto a los brexiters), la incorporación de la carta de derechos humanos en los tratados de la UE o la Conferencia de París sobre el medio ambiente, para citar un logro cercano de la UE. Si Garzón es la última esperanza de la política española, vamos apañados.

El problema de Boris y Farage es que su diagnóstico político y económico se basa en asunciones que ya no tiene vigencia (la posibilidad de que un país sobreviva aislado en el contexto  de la globalización). Lo mismo les ocurre a Alberto y a Pablo, a Podemos y a  Unidos: su receta podría tener sentido en plena crisis. Ahora creo que se les ha pasado el arroz.

Alberto y Pablo deberían volverse hacia los jóvenes británicos que han votado Remain mayoritariamente. Esto quiere decir que la UE volverá al Reino Unido algún día. ¿Nos habrán sacado a los españoles entonces de ahí? Unidos pueden, me temo.

La campaña por mi cuenta (2): Vuelve Zapatero. Qué suerte la nuestra.

Zapaglesias

Salió más bien parecido a “El resplandor” que a Mr Bean. No era mi intención.

Andábase Zapatero casi desaparecido, hasta el punto de que los tertulianos afines ya osaban hacer chanza de quienes veían en el ex presidente la causa de todo mal. Ahora, tras confirmar en la fe socialdemócrata a Pablo Iglesias, éste dice buscar y apreciar el consejo zapateriano. ¡Qué tío, Iglesias, nuestro Godzilla florentino! Esto es como aquello de querer quedarse con el  ministerio de interior y los espías. Pero ¿le saldrá bien la operación esta vez?

Vamos a ver, el auténtico destroyer del PSOE ha sido Zapatero. Mientra sobreviva un solo ciudadano que haya conocido su etapa de gobierno, los socialistas no levantarán cabeza. El pobre de Sánchez nada tiene que ver con ésto. Por otra parte, Zapatero estuvo a punto de hincar de hinojos a España durante la crisis.

De todo esto sigo yo que, sobarle el lomo a Zapatero,  podría salirle a Iglesias por la culata, pues espantaría a los ciudadanos que depositan en Podemos sus esperanzas. Por otra parte, si lo que persigue en verdad Podemos es la implosión del Estado constitucional de 1978, pues entonces el concurso del ex presidente podría constituir el papirotazo que le falta a este para venirse abajo.

Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones

Nuestros políticos, los pobres, llevan casi tres meses de estrés después de la campaña electoral y las infructuosas negociaciones para formar gobierno. Para ayudarles a pasar el trago, ofrezco aquí una cartilla de principios elementales que conducen irremisiblemente a la formación de un gobierno por el bien de España.

Los mi maquiaveloprincipios elementales son los siguientes:

  • La primera consideración es, naturalmente, el bien de España; todos los demás principios ceden ante este.
  • Sorprendentemente, el bien de España coincide con la voluntad de los españoles, con lo que quieren los españoles.
  • Lo que quieren los españoles se resume en dos palabras: catarsis y estabilidad.
  • Estabilidad significa aprovechar la mejora económica y abstenerse de experimentos sin recorrido en la UE
  • Catarsis significa: «ya está bien, basta de políticos ladrones de uno u otro signo».

De estos principios se sigue la formación de un gobierno de gran coalición con mayoría suficiente para:

  • acordar una reforma de la constitución y de las leyes que rigen el funcionamiento de los partidos políticos
  • pactar una legislatura corta (dos años) que permita culminar dicha reforma y renovar de los pies a la cabeza los partidos
  • desinflar a los partidos populistas, sometidos al desgaste del gobierno (municipal)
  • Frenar a los separatistas.

Para alcanzar este objetivo nacional, lo de menos es quién va a ser presidente de gobierno o qué partido prevalecerá. Si España se va al traste, y se corre el riesgo, todos serán igualmente responsables. Ante Dios y ante la Historia.

Admito que el esquema es simplista, pero la política al final siempre lo es. ¿A qué estamos esperando?

 

 

Superkica en acción: El triciclo

Hoy 25 de enero, mi hija Kica cumple 25 años. He rescatado del fondo del escritorio un cuento que escribí hace muchos años, para retener ese momento extraordinario de la primera infancia. En lo fundamental, Kica sigue siendo igual que Superkica: alegre, cariñosa,  decidida, valiente y capaz de indignarse frente a la injusticia. Feliz cumple, hija.

                                                                    ♣♣♣

Kicakica WP es una niña algo gordita, que lleva gafas para corregir el estrabismo de sus ojos azules. Es muy buena y obediente; se come las cosas sin rechistar, le gusta dibujar en el cole y hasta se lava los dientes sin que nadie se lo pida. Hace las cosas así no por ser dócil, sino por que es lista.

Pero a Kica le pasa una cosa extraordinaria: cuando se enfada se pone colorada, colorada como un pimiento, y parece que va a reventar. Entonces le sale una capa pequeñita del cuello del abrigo o de lo que lleve puesto, y se convierte en Superkika. Aunque esto sólo ocurre cuando alguien comete una injusticia o un acto feo contra la humanidad.

 Un día Kica volvía del cole tan contenta y se cruzó con un niño pequeño que montaba feliz en triciclo. Kica le dijo al pasar:

—¡Hola niñito! —Y el niño le sonrió y salió disparado en el triciclo acera arriba.

Kica siguió su camino. De repente escuchó voces que decían:

—¡A por él, a por él! —y— ¡venga el triciclo, pardillo

Después el niño pequeño la adelantó, corriendo a toda velocidad, gritando:

—¡Mamá, mamá! —y— ¡socorro, socorro!

Pero ya no tenía el triciclo. Kica se dio la vuelta y vio a una banda de mocetes que se acercaban corriendo y chillando como fieras para robar el triciclo del niñito. Y le dio mucha rabia. Tanta, tanta que empezó a ponerse colorada, colorada y a hincharse, hasta que, ¡puf!, le salió la capa del abrigo y se convirtió en Superkica, Superkica en acción.

Superkica se acercó a los de la banda y dijo:

—Que le devolváis el triciclo al niñito u os doy una chufa.

Los de la banda empezaron a llamarle “gorda, gorda” y “gafotas, gafotas”, pero a Superkica le dio igual y volvió a decirles:

—A que os doy una chufa —y— la que avisa no es traidora.

Los de la banda, sin saber que estaban ante Superkica, siguieron burlándose de ella y algunos incluso se acercaron a darle empujones y tirones de pelo. Entonces, Superkica empezó a dar vueltas como un torbellino y a dar manguzadas, capones y tirones de orejas a todos los mozalbetes, que gritaban “uy”, y “ay”, y “fiu”, y cosas así.

En unos instantes estaban todos los gamberros por el suelo, huyendo con una oreja colorada o llorando.

—¡Basta, basta! Nos rendimos. —Dijo uno que parecía el jefe y tenía pelusilla en el bigote.

—No pararé hasta que devolváis el triciclo al niñito —amenazó Superkica, dispuesta a dar algún pescozón más.

—Está bien —dijo el de la pelusilla— le devolveremos el triciclo.

Dicho y hecho. Los miembros de la maltrecha banda llevaron el triciclo hasta el niño y le pidieron perdón por haberle asustado. Luego, desparecieron por una esquina, cabizbajos y llorosos. A Superkica le dio pena verlos así, pero prefirió despedirse de ellos con su grito de guerra:

—Superkica en defensa de los desvalidos, ¡hala! —, para que no se les ocurriera hacer otra vez cosas tan cobardes y feas.

Entonces Superkica se puso detrás de un árbol, se deshinchó, colgó de una rama la capa, que se convirtió en una hoja preciosa, y se fue a casa tan contenta y con muchas ganas de darle un beso a su papá.