Diez razones para votar a Soraya

sorayaEl próximo sábado 21 de julio tendrá lugar una acto de la mayor transcendencia no sólo para el PP, sino para toda España: la elección final de su presidente. Dicha trascendencia justifica pues este intento de persuadir a los que aun dudan, sin poner en tela de juicio naturalmente el respeto que los contendientes merecen.

Vaya por delante que votaré por Soraya por estas diez razones, que invito a considerar al lector:

 

  1. Soraya es joven. Tiene prácticamente la misma edad que @sanchezcastejon y se sitúa generacionalmente mucho más cerca de Macron que de líderes como Putin, Trump o Merkel.
  2. Tiene una profesión. No depende de la política para vivir. Esto le proporciona libertad y desapego de sus intereses, permitiéndole distinguir con más claridad entre lo que es bueno para ella y lo que es bueno para el PP o para España.
  3. Tiene ideología. Soraya representa el conservadurismo moderado de la gran familia europea del PPE. No se radicalizará para cubrir el espacio de formaciones populistas de derecha ni dará la vuelta a los argumentos de los separatistas.
  4. Por esta razón, Soraya es la mejor garantía de que prevalezca el espíritu constitucional de consenso y moderación. La Constitución dispone de medios sobrados para defender el orden constitucional sin recurrir a medidas extraordinarias, como la ilegalización de partidos.
  5. A mi juicio, está menos vinculada al aparato del partido, lo que le dejará las manos menos atadas para emprender la necesaria reforma de sus estructuras.
  6. Tiene experiencia. Ciertamente, todos cometemos errores, pero sobre ellos se construye la experiencia para que no vuelvan a repetirse.
  7. Tiene visión de Estado, como demuestra su reacción en la reciente crisis de la euroorden: no cayó en la trampa de pedir la salida del Espacio Schengen. ¡Demasiados intereses en juego para las empresas y ciudadanos españoles!
  8. Tiene prestigio internacional. Merkel quedó impresionada con ella en una visita a la República Federal.
  9. Es una parlamentaria de mucho nivel, capaz de desarbolar la demagogia con que se producen la izquierda y los populistas en el Congreso y ante los medios de comunicación.
  10. Será la primera mujer presidente del Gobierno de España.

Y de regalo, once, lo será mandando a @sanchezcastejon a su casa. Para navidades.

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Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones (REMIX)

mi maquiavelo¿Por qué no volver a la gran coalición? Así se repartiría la responsabilidad de gestionar los graves problemas que nos acucian: el separatismo catalanista, el terrorismo yihadista, el populismo, las consecuencias del BREXIT sobre la construcción europea, tal vez el fin del orden de la 2ª Guerra Mundial si gana Trump las presidenciales en EE.UU., los efectos de la crisis. Dos  o tres años de gobierno de corresponsabilidad, con el apoyo del 80% de los españoles. Dos o tres años para reformar la Constitución y capear el temporal. ¿Estamos o no a la altura de las circunstancias?

Origen: Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones

La campaña por mi cuenta (5): The youth of Britain is the hope of the EU, querido Alberto

BREXIT

I lost my train to Brussels today. I cannot Brexit.

Acabo de llegar de un Londres devastado y en lágrimas por el resultado del referéndum de permanencia en la UE. Comienza la era del populismo del siglo XXI. Y como no podía ser menos, el populismo rojeras español se sintoniza con Farage y Boris Johnson, con Marine y el petimetre de Holanda.

Alberto Garzón sale ahora con lo de «la Europa de los mercaderes», que yo no oía desde tiempos de Emilio Romero y la «Europa contra el pueblo». Alberto escamotea a sus admiradores los años de paz, la política de cohesión y solidaridad con las regiones pobres de la UE, los avances sociales introducidos por la legislación europea (que irritan tanto a los brexiters), la incorporación de la carta de derechos humanos en los tratados de la UE o la Conferencia de París sobre el medio ambiente, para citar un logro cercano de la UE. Si Garzón es la última esperanza de la política española, vamos apañados.

El problema de Boris y Farage es que su diagnóstico político y económico se basa en asunciones que ya no tiene vigencia (la posibilidad de que un país sobreviva aislado en el contexto  de la globalización). Lo mismo les ocurre a Alberto y a Pablo, a Podemos y a  Unidos: su receta podría tener sentido en plena crisis. Ahora creo que se les ha pasado el arroz.

Alberto y Pablo deberían volverse hacia los jóvenes británicos que han votado Remain mayoritariamente. Esto quiere decir que la UE volverá al Reino Unido algún día. ¿Nos habrán sacado a los españoles entonces de ahí? Unidos pueden, me temo.

La campaña por mi cuenta (2): Vuelve Zapatero. Qué suerte la nuestra.

Zapaglesias

Salió más bien parecido a “El resplandor” que a Mr Bean. No era mi intención.

Andábase Zapatero casi desaparecido, hasta el punto de que los tertulianos afines ya osaban hacer chanza de quienes veían en el ex presidente la causa de todo mal. Ahora, tras confirmar en la fe socialdemócrata a Pablo Iglesias, éste dice buscar y apreciar el consejo zapateriano. ¡Qué tío, Iglesias, nuestro Godzilla florentino! Esto es como aquello de querer quedarse con el  ministerio de interior y los espías. Pero ¿le saldrá bien la operación esta vez?

Vamos a ver, el auténtico destroyer del PSOE ha sido Zapatero. Mientra sobreviva un solo ciudadano que haya conocido su etapa de gobierno, los socialistas no levantarán cabeza. El pobre de Sánchez nada tiene que ver con ésto. Por otra parte, Zapatero estuvo a punto de hincar de hinojos a España durante la crisis.

De todo esto sigo yo que, sobarle el lomo a Zapatero,  podría salirle a Iglesias por la culata, pues espantaría a los ciudadanos que depositan en Podemos sus esperanzas. Por otra parte, si lo que persigue en verdad Podemos es la implosión del Estado constitucional de 1978, pues entonces el concurso del ex presidente podría constituir el papirotazo que le falta a este para venirse abajo.

Guía de príncipes para las (grandes) coaliciones

Nuestros políticos, los pobres, llevan casi tres meses de estrés después de la campaña electoral y las infructuosas negociaciones para formar gobierno. Para ayudarles a pasar el trago, ofrezco aquí una cartilla de principios elementales que conducen irremisiblemente a la formación de un gobierno por el bien de España.

Los mi maquiaveloprincipios elementales son los siguientes:

  • La primera consideración es, naturalmente, el bien de España; todos los demás principios ceden ante este.
  • Sorprendentemente, el bien de España coincide con la voluntad de los españoles, con lo que quieren los españoles.
  • Lo que quieren los españoles se resume en dos palabras: catarsis y estabilidad.
  • Estabilidad significa aprovechar la mejora económica y abstenerse de experimentos sin recorrido en la UE
  • Catarsis significa: «ya está bien, basta de políticos ladrones de uno u otro signo».

De estos principios se sigue la formación de un gobierno de gran coalición con mayoría suficiente para:

  • acordar una reforma de la constitución y de las leyes que rigen el funcionamiento de los partidos políticos
  • pactar una legislatura corta (dos años) que permita culminar dicha reforma y renovar de los pies a la cabeza los partidos
  • desinflar a los partidos populistas, sometidos al desgaste del gobierno (municipal)
  • Frenar a los separatistas.

Para alcanzar este objetivo nacional, lo de menos es quién va a ser presidente de gobierno o qué partido prevalecerá. Si España se va al traste, y se corre el riesgo, todos serán igualmente responsables. Ante Dios y ante la Historia.

Admito que el esquema es simplista, pero la política al final siempre lo es. ¿A qué estamos esperando?

 

 

Cinco razones por las que los separatistas catalanes nunca serán bienvenidos en la UE

12038317_1041135772598396_2948606580114059939_nEl pasado 15 de septiembre, tuve el honor de intervenir en el acto de Societat Civil Catalana Europa «Separatism vs European integration», que tuvo lugar en la Fundación Konrad Adenauer de Bruselas, junto con el antiguo presidente del PE, Josep Borrell, y el eurodiputado Javier Nart.

Los separatistas no acaban de aceptar el rechazo que su proyecto suscita en Europa ni el riesgo de que Cataluña quede en la lista de candidatos a la adhesión junto a Serbia y Turquía. En la conferencia, yo esgrimí cinco razones por las que los separatistas catalanes nunca serán bienvenidos en la UE:

  • La UE es una construcción de Derecho: en una organización cuyas instituciones tienen sede en la rue de la Loi, la calle de la Ley, los separatistas proponen la ley de la calle. No hay contradicción entre ley y democracia. La ley tiene más legitimidad, valga la redundancia, que las manifestaciones masivas y los desfiles nocturnos con antorchas.
  • La UE tiende a la integración de sus miembros, esta…«se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho.» La UE pretende superar los nacionalismos que dividieron  Europa y la condujeron  a la guerra.
  • Los tratados de la UE consagran la integridad territorial de los Estados Miembros. La violación de este principio ha tenido funestas consecuencias para Europa en el pasado. La desintegración de España acarrearía un proceso de fisión en toda Europa, que podría irradiar a Francia, el Reino Unido, Italia, Bélgica, etc. Lo cual explica también porqué casi todos estos países, y otros, han blindado su unidad (sin que nadie les tache de antidemócratas) en los respectivos ordenamientos. Cabe asimismo mencionar las teorías expansionistas del nacionalismo catalán: ¡buena manera de hacerse amigos en Europa!
  • La solidaridad, el principio de acción de la UE, gracias a la cual existen los Fondos de Cohesión, la política agrícola o las líneas de crédito del Banco Central Europeo, se basa en un principio sencillo: quien más tiene más da. ¿Europa ens roba? Piénsenlo así, como los alemanes, a quienes les duele tanto el bolsillo como a los nacionalistas catalanes: si conseguimos que se desarrollen las regiones más atrasadas, creamos nuevos mercados para nuestros productos. El separatismo no solo es egoísta, además carece de racionalidad económica.
  • Los nacionalismos excluyentes, basados en tesis de superioridad sobre los otros y de imposición cultural, son un fenómeno del pasado que la construcción europea aborrece.

Vean pues los promotores del separatismo si su proyecto pasa el test de estos cinco criterios. De lo contrario, olvídense de la UE para la próxima generación.

Diada 2015, el principio de la «caduta» de Artur Más

isOXY0Z6RCTrato de imaginar cómo será la caída de Artur Mas desde que una dama, joven, de la buena sociedad barcelonesa, me confió: «se podrá decir lo que se quiera de Mas, pero ha demostrado que es un valiente». Nunca me había planteado así la visión de Mas, como la forja un héroe.

Sin embargo, atando cabos, desde el primer día que lo vi en televisión intuí algo diferente. En una época en que el nacionalismo había congelado la gran reivindicación, Mas confesaba abiertamente la vigencia del objetivo nacionalista. Entonces me pareció una provocación infantil, pero ahora resulta coherente con la trayectoria del personaje.

No es difícil imaginar al joven Arturo —con ese nombre fue inscrito en el registro civil—, escuchando arrobado la historia del primer rey de Inglaterra, frente a la espada que solo él podía arrancar de su prisión. Él, el fundador de un reino. Veo al joven Artur arrobarse entre las volutas del colacao mañanero, evocando episodios imposibles narrados por los historiadores chiflados del nacionalismo catalán. Imagino al adolescente comparar ante el espejo su mandíbula con la del Capitán Trueno. Probablemente, los biógrafos y psicólogos aportarán mejores argumentos sobre su personalidad, pero estoy seguro de que el perillán se reconocerá al leer esto.

En consecuencia creo que el inefable «procès» se debe fundamentalmente al proyecto personal de Más. Y de aquí, a la vista de lo que ha acontecido con los proyectos políticos personales desde la segunda guerra mundial, se sigue la «caduta» del personaje.

Contrariamente o lo que algunos piensan, Mas no busca una posición negociadora ventajosa. Arturo quiere solo sacar la espada. En cualquier caso, resultará muy difícil contener la oleada de irracionalidad dionisíaca que su proyecto han levantado entre los separatistas catalanes. Esto es otro elemento importante de las «cadutas» a que me refiero, por el carácter tumultuario en que pueden derivar.

Nadie quiere problemas a este lado de la Unión Europea y de la OTAN. El mundo está ya muy complicado. Problemas migratorios en el Mediterráneo, el fundamentalismo, una Rusia empobrecida y agresiva, la crisis y China que se desinfla. Un panorama muy movedizo para sobrevolarlo con la capa mágica de la estelada y organizar un incendio en la península ibérica.

No le dejarán, no podrá. No verá su estatua rodar por los suelos, porque no la tiene aún. Aunque nadie se lo pedirá, tendrá que irse sin gloria, autoexiliarse a Andorra, tal vez, a pasar el fin de semana, antes de que la nostalgia del estado inconcluso le devuelva a las calles de Barcelona, olvidado.

Por la participación de los ciudadanos, por el futuro de España

logoContribución a la Conferencia Política 2015 del PP:

Queremos más participación, más democracia. En el Partido Popular de España en Bélgica (PPEB) creemos que la buena política es la que consiste en ampliar el catálogo de derechos y libertades de los ciudadanos. El PP debe emprender este camino, porque es fundamental para el futuro de España que nuestro partido siga contando en la escena política.

España necesita un partido centro-derecha que sea capaz de mantener a nuestra nación en vanguardia de los países más libres y prósperos. En la vigente legislatura, el gobierno del PP ha abordado con abnegación la tarea de sacar a España de la crisis; ha afrontado con discreción el relevo de la monarquía; ha hecho frente con prudencia el desafío de los separatistas catalanes o la amenaza latente de la violencia etarra. Sin embargo, el PP ha sufrido un enorme desgate en todas las elecciones celebradas hasta ahora.

No creemos, en el PPEB, que el problema del PP se deba solo al desgaste de la crisis, a un déficit de comunicación, ni siquiera a los lamentables casos de corrupción. Pensamos que la causa profunda reside en una lectura insuficiente de la crisis de nuestro sistema político.

El sistema de la Constitución de 1978 se concibió en un momento muy específico de la historia de España. Hoy, casi cuarenta años después, España ha cambiado radicalmente: los ciudadanos quieren participar: es preciso revisar las normas que regulan la actividad política en favor de la participación de los ciudadanos.

La participación es particularmente necesaria dentro de los órganos y la estructura del PP. Los afiliados tienen que tener voz en la definición de las políticas y nombramientos del PP. Un partido es más fuerte cuando lo apoyan decenas de miles de ciudadanos, corresponsables de las decisiones de sus líderes. Los partidos no se reforman solo cambiando las caras, sino canalizando la energía y la inteligencia de sus afiliados.

En el exterior, somos particularmente sensibles a este respecto, puesto que se nos ha escamoteado incluso la representación, al limitar la Ley Electoral el voto de los que vivimos fuera. Pero no nos conformamos ya con la supresión del voto rogado. Desearíamos que un día, cuando las circunstancias lo permitan, se establezcan circunscripciones exteriores en las que podamos elegir a los representantes que mejor conozcan los problemas de quienes vivimos fueras.

Queremos pues más participación, más democracia. En el PPEB creemos que la buena política es la que consiste en ampliar el catálogo de derechos y libertades de los ciudadanos. El PP debe emprender este camino, porque es fundamental para el futuro de España que nuestro partido siga contando en la escena política