La campaña por mi cuenta (4): Hoy toca Ciudadanos


Cuando escribo esto, me entero de que el Mortadelo de turno ha dado un golpe político a la 11M, revelando una conversación del ministro del Interior a pocos días de las elecciones. El atentado contra Aznar, el propio 11M y ahora el Mortadelo: al final, mucha resistencia siempre para que gobiernen las derechas, como diría Pablo Iglesias, y siempre ilegítima. Bien, yo a lo mío.


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¿Quién es el Citronio  de Ciudadanos?

No sé muy bien qué decir de (contra) Ciudadanos. Vamos a ver, Rivera es un héroe cívico español que ha hecho frente a los tarugos del separatismo catalán. Dios sabe cuán duro es vivir día a día con una amenaza latente, disimulada entre la falsa condescendencia de los separatas (¿han visto las risas de hiena que dirigen en el Parlament a sus adversarios?)

 Arrimadas es una Juana de Arco española o, mejor, una Agustina de Aragón millenial que dispara andanas de coraje y verdad. En Bruselas, colaboro con varios simpatizantes de Ciudadanos dentro de Sociedad Civil Catalana Europa,  a quienes adoro. Además, Rivera ha sido clave a la hora de impedir que el PSOE tuviese tentaciones de deslizarse hacia el Frente Popular durante la pasada legislatura.

¿Entonces qué, Joaquín? Pues eso, que hay poco que decir de Ciudadanos España, que surgió para evitar la debacle de las derechas y que tendrá que desaparecer para que el sistema electoral no impida para siempre el regreso de aquéllas. Y que, a fin de cuentas, la flamante jefa de gabinete de Rivera era un cargo de confianza en Moncloa, (¡cómo están los cargos de confianza!, que se lo digan al ministro del Interior) y al final  habrá que retirar el veto a Mariano. Aunque sea por España.

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La campaña por mi cuenta (3): Mi vida con Pedro Sánchez

begoña

Begoña Gómez da brillo a la política nacional.

Vale, el título es una argucia para atraer a lectores incautos, si bien es cierto que conocí a Pedro Sánchez, líder del PSOE y titular de la herencia de Zapatero, en Bruselas, en una visita suya como contratista de las instituciones europeas. Algún día lo contaré en detalle y tiene que ver con la presentadora de una tertulia política en la tele (la anécdota me perjudica claramente).

El título que a mí me gustaba era «El hombre que pudo reinar», pero se le ha ocurrido por lo menos a media docena. Para mí, Pedro Sánchez pudo reinar en sentido figurado. Mejor, pudo llegar a la categoría de varón ilustre si al final de la legislatura precedente no hubiese echado por la borda todo lo conseguido gracias a su descarada política de candidato a la presidencia.

¿Qué había conseguido? Consolidarse como líder del PSOE y frenar la sangría de votos hacia Podemos, así como el célebre sorpasso. Si Pedro Sánchez se hubiese avenido a la gran coalición, cómo pedía, creo, una mayoría de ciudadanos, habría ganado dos años de erosión para los populistas, y si además se hubiese abstenido, habría endosado el desgaste del gobierno a una presumible  coalición  PP-Ciudadanos.

No creo que Pedro Sánchez actuase por ambición. Creo que más bien lo hizo por sectarismo y aquí es donde reside el problema: vuelta a los demonios familiares. El sectarismo del PSOE impidió resolver el impasse político de la pasada legislatura, puede entregar España a los populistas y, sobre todo, nos dejará sin una linda primera dama me temo que para siempre.

La campaña por mi cuenta (2): Vuelve Zapatero. Qué suerte la nuestra.

Zapaglesias

Salió más bien parecido a “El resplandor” que a Mr Bean. No era mi intención.

Andábase Zapatero casi desaparecido, hasta el punto de que los tertulianos afines ya osaban hacer chanza de quienes veían en el ex presidente la causa de todo mal. Ahora, tras confirmar en la fe socialdemócrata a Pablo Iglesias, éste dice buscar y apreciar el consejo zapateriano. ¡Qué tío, Iglesias, nuestro Godzilla florentino! Esto es como aquello de querer quedarse con el  ministerio de interior y los espías. Pero ¿le saldrá bien la operación esta vez?

Vamos a ver, el auténtico destroyer del PSOE ha sido Zapatero. Mientra sobreviva un solo ciudadano que haya conocido su etapa de gobierno, los socialistas no levantarán cabeza. El pobre de Sánchez nada tiene que ver con ésto. Por otra parte, Zapatero estuvo a punto de hincar de hinojos a España durante la crisis.

De todo esto sigo yo que, sobarle el lomo a Zapatero,  podría salirle a Iglesias por la culata, pues espantaría a los ciudadanos que depositan en Podemos sus esperanzas. Por otra parte, si lo que persigue en verdad Podemos es la implosión del Estado constitucional de 1978, pues entonces el concurso del ex presidente podría constituir el papirotazo que le falta a este para venirse abajo.