Por un voto igual para los españoles del exterior

convenciónEn la 5ª reunión del Consejo de españoles residentes en el exterior, que se celebró en dentro de la reciente convención del Partido Popular, presenté la ponencia sobre la reforma del voto exterior que sigue. En dicha reunión se acordó reclamar la supresión del voto rogado, así como la adopción de medidas para facilitar el voto exterior. Por otra parte, el Consejo de españoles residentes en el exterior debatirá la creación de circunscripciones exteriores en cuanto las circunstancias políticas lo permitan.

La reforma de Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG)

En 2011, ante los diversos abusos constatados en la tramitación del voto por correo CERA (censo electoral de residentes ausentes), se decide la reforma de la LOREG. A consecuencia de dicha reforma los españoles el exterior ya no podremos votar en las elecciones locales y, para hacerlo en las otras tendremos que pedirlo, se introduce el voto rogado. La participación electoral en el exterior desciende espectacularmente.

Así, en las legislativas de 2011 votará ¡menos del 5% del CERA!, frente al 32% que lo hizo en las de 2009. Salvando las diferencias de estos procesos, en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 se confirma la tendencia. Votará menos del 2% del CERA en comparación con el 14% por ciento que lo hizo en 2009. Aunque la idea inicial era frenar el fraude y aumentar la seguridad jurídica de los procesos electorales en el exterior, lo cierto es que la reforma ha asestado un golpe gravísimo a la participación política de los españoles que vivimos en el extranjero.

El sufragio y la igualdad, derechos fundamentales

Recordemos lo elemental: nuestra Constitución reconoce a todos los españoles el derecho de participar en la vida pública, directamente o a través de representantes; la constitución reconoce pues a todos los españoles el derecho de elegir o de ser elegido, como también garantiza el principio de igualdad entre los españoles.

Sin  embargo, la reforma de la LOREG ha creado una situación en la que dos millones de españoles, tal vez ya la tercera demarcación electoral después de Madrid y Barcelona, ven en la práctica su derechos restringidos. La reforma nos convierte en cierto modo en ciudadanos de segunda clase frente a los otros españoles, los de dentro, que conservan la integralidad de sus derechos.

La propia Unión Europa ha advertido que las limitaciones al voto de los ciudadanos europeos residentes en Estados miembros distintos del suyo es una restricción del derecho fundamental a la libre circulación de personas reconocido en los tratados de la UE.

El cambio ha llegado también a la emigración

Las limitaciones del voto exterior son todavía más incomprensibles si las analizamos a la vista de la gran transformación que están sufriendo España y el mundo, y que también ha cambiado el paradigma de la emigración en España. La gente ya no se va fuera de España para toda una vida. En 2015 un avión tarda ocho horas en llegar de Santo Domingo a Madrid, lo mismo que un tren TER de Pamplona a Madrid en 1970. Los españoles del exterior reciben información sobre España en los mismos canales de televisión, periódicos digitales, redes sociales que los de dentro.

Por otra parte, muchos de los nuevos emigrantes son gente en cuya educación España ha invertido mucho dinero y a quienes no les puede ofrecer un trabajo digno. Si, por el hecho de abandonar España, nuestro científico o profesional joven ya no puede votar en su pueblo, o su derecho de voto es de peor calidad que el de quienes se quedan; si por irse, se convierte en un ciudadano de segunda, ¿qué motivación tendrá para regresar y devolver con creces lo que recibió de España?

Circunscripciones del exterior: el PP es también el partido de los derechos

Las limitaciones del voto exterior carecen pues de justificación, y suponen una merma de los derechos de dos millones de españoles y un perjuicio para los intereses de España. Por otra parte, en el exterior ya no nos conformamos con instituciones de la emigración poco representativas y sin competencias, que son el reflejo del paternalismo de antaño.

El tacticismo político tampoco debe prevalecer sobre los derechos de los españoles del exterior. Partidos como Podemos han hecho bandera de la emigración de los jóvenes españoles. «El PP nos echa» dicen, «condena al exilio a la mejor generación de jóvenes de la historia».

La respuesta del PP debe ser la devolución de los derechos a los emigrantes españoles: lancemos el proyecto de la creación de circunscripciones exteriores, en las cuales se elijan diputados de la emigración surgidos de entre sus filas, que conozcan sus problemas y sean capaz de defender sus intereses, en suma de representarlos apropiadamente.

Soy consciente de que ello conlleva modificaciones importantes de la legislación en vigor, incluso de la constitución, y que tal vez no sea esta la coyuntura política ideal para afrontarlas. Pero no dejemos el proyecto para el final de los tiempos y comprometámonos a trabajar por el. Recuérdese que en Francia el presidente Sarkozy cumplió su promesa de circunscripciones exteriores en menos de dos años.

Lo que debemos hacer ahora

Entretanto podemos remediar el desastre actual derogando el voto rogado e instrumentando una serie de medidas para mejorar y facilitar el voto exterior, en primer lugar promoviendo el voto electrónico: en el país del DNI electrónico de tercera generación esto no debe de ser difícil de poner en práctica. En segundo lugar, permitiendo el voto en urna en consulados o locales apropiados. De este modo las posibilidades de fraude en el voto por correo se reducirían enormemente y la participación aumentaría incluso por encima de los niveles anteriores al voto rogado. La fidelidad de los datos del CERA podría obtenerse con una actualización periódica, aprovechando la realización de algún trámite consular.

Muchas gracias.

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Competitividad, innovación y reforma del voto exterior

En la presentación de la fundación Transforma España, promovida por el ex ministro Eduardo Serra, defendí que el voto exterior puede ser crucial para la competitividad de España.

En la presentación de la fundación Transforma España, promovida por el ex ministro Eduardo Serra, defendí que el voto exterior puede ser crucial para la competitividad de España.

A propósito de los científicos jóvenes que «no ven salida en su patria», el Rey Felipe VI manifestó en una reciente visita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que «no podemos permitirnos el lujo de prepararlos para que salgan al extranjero».

Es un hecho, si bien no sabemos aún cuantificar su dimensión, que de la «generación mejor preparada de la Historia» muchos abandonan España para buscar trabajo. La inversión es pues aparentemente ruinosa: pagamos por formar a nuestros jóvenes en beneficio de los países extranjeros que los contratan.

Sin embargo, hay una posibilidad de rentabilizarla. Porque quienes van a trabajar fuera adquirirán una experiencia preciosa y nuevos conocimientos en empresas, universidades y laboratorios, muchas veces punteros. Recuperar ese know how es lo que conferirá valor añadido a la inversión de España. Recobrar a nuestros científicos —y en general a nuestros profesionales— emigrantes nos hace más competitivos y merece ser parte de la política nacional de innovación, como ya los es atraer investigadores extranjeros a España ¿Cómo recobrarlos? Por supuesto, creando de nuevo oportunidades, pero sobre todo manteniendo el vínculo de pertenencia a la patria, alimentando el deseo de regresar.

A este respecto, si el trance de salir de España conlleva además una merma de derechos, ¿cómo se restablecerá el vínculo? Si, por el hecho de abandonar España, nuestro científico o profesional joven ya no puede votar en su pueblo, o su derecho de voto es de peor calidad que el de quienes se quedan; si por irse, se convierte en un ciudadano de segunda, ¿qué motivación tendrá para regresar y devolver con creces lo que recibió de España?

Así, tanto derogar el voto rogado, que ha reducido el voto exterior —la representación de dos millones de conciudadanos— a la insignificancia, como proporcionar a quienes se van una adecuada representación de sus intereses, ya no es sólo una cuestión de derechos, sino también una necesidad en materia de política de innovación.

Las limitaciones del voto exterior obedecen a la incapacidad de entender la gran transformación, que también ha cambiado el paradigma de la emigración en España. La gente ya no se va fueran para toda una vida. En 2014 un avión tarda ocho horas en llegar de Santo Domingo a Madrid, lo mismo que un tren TER de Pamplona a Madrid en 1970. Los españoles del exterior recibe información sobre España en los mismo canales de televisión, periódicos digitales, redes sociales que los de dentro.

Las limitaciones del voto exterior carecen pues de justificación, y suponen una merma de los derechos de dos millones de españoles y un perjuicio para los intereses de España.

«Ask what you can do» – Siete días en Harvard

Harvard Kennedy SchoolSeis casos de los 500 que normalmente tiene que analizar un alumno del MBA impartido en Harvard; una semana frente a dos años. Es lo que he vivido como alumno del seminario «Creating Public Value: Challenges for Urban Management and Public Policy», organizado por el Real Colegio Complutense at Harvard, y al que asistí junto a mis queridos compañeros del Instituto de Empresa #Marina Segovia, #Guillermo Mariscal, #Gela Alarcón, #Pilar Caro, #David de Cubas, #Eduardo Beut, #José Luis Moreno e #Isabel Linares, Directora General de Centro de Innovación del Sector Público PwC-IE (véase Líderes públicos para cambiar España). Seis casos y una semana, lo suficiente creo para entrever qué podemos de Harvard, de los Estados Unidos.

Una parte sustancial del programa se dedicó a las colaboraciones público-privadas, o cómo aprovechar la flexibilidad y el legítimo afán de lucro de las empresas privadas para prestar a los ciudadanos no sólo un servicio mejor y a menor coste sino, en ocasiones, un servicio que las propias administraciones no podrían financiar con sus recursos propios.

En la parte de dedicada a la reforma de la administración, #Jane Fountain, asesora de la Casa Blanca, ilustró las ventajas de aplicar la tecnología a  la gobernanza a través de una historia de éxito europea: la OAMI de Alicante. #Robert Behn, Bob, claro,  presentó el extraordinario caso de la policía de Nueva York en los 90, cuando una suerte de «Intocables del management» consiguió reducir el 30% de una tasa de delincuencia inaceptable que los ciudadanos se habían resignado a sobrellevar. #Merilee Grindle puso de manifiesto la importancia de las personas en los procesos de reforma, así como de tener en cuenta el contexto en que aquella debe llevarse a cabo.

Me ha impresionado de Harvard el culto a la innovación y al intercambio de ideas: aprendemos del profesor, pero también de los compañeros y viceversa. Creo sinceramente que algunas de nuestras universidades tienen un buen nivel internacional, desdibujado quizá por el anglocentrismo de las clasificaciones internacionales, pero nos falta la capacidad de infundir entusiasmo y de aprovechar las capacidades de los alumnos.

Acabo con el texto de la pancarta que aparece en la foto de la Kennedy School of Government, de la que procedían la mayor parte de los profesores del seminario: «Ask what you can do». Se refiere a una frase de John F. Kennedy: «No preguntes qué puede hacer tu país por tí; pregunta qué puedes hacer tú por tu país». Esta es la enseñanza fundamental que me llevo a España. Ojalá que algún día pensáramos todos en España en estos términos.